La primavera se enamoró del verano
Y aunque nunca coincidieron
Hicieron el amor en medio de un amanecer gitano
Se tomaron de las manos ocultando la realidad
Mintiéndole al viento
Entre reclamos encendieron el pasado
Y pausaron los recuerdos en sus sueños
Se entregaron a suspiros imposibles
Lentamente, perdieron el miedo
Con la certeza de que no pasaría otra vez
Coquetearon con la idea de volver a empezar
Darle a los besos invisibles otra oportunidad
Incierta y calurosa, la primavera se consume
Tormentoso y efímero, el verano la espera
Son observados con intriga y deseo
El romance más voluptuoso e intenso se abre paso
Mientras el tiempo se burla y aguarda
La dolorosa despedida en el ocaso.
Perdida en el viento...
Paola Pascazzi.
