Y la ayuda llegó
No de la forma en que imaginamos la ayuda
Pero irrumpió en la habitación como un soplo cansado, con apenas impulso, con cansancio y pesadez, con lamentos fallidos, con fe perdida, de esa que encuentras en los corazones rotos.
La agradezco porque la necesitaba.
No pretenderé nunca más que puedo cargar con todo esto y caminar erguida, sin objeciones, esto cansa y me ha cansado gran parte de mi vida, ya no puedo seguir sin ayuda, no me avergüenza decirlo, no soy suficiente persona, mujer, individuo para vivir con tanta sed en el alma, con tanto cansancio, con tan poquita vida, necesito ayuda y voy a pedirla las veces que haga falta.
Rendida.
P.
miércoles, 7 de junio de 2017
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
