lunes, 9 de diciembre de 2013

Te siento

Tienes en los ojos algo de mi pasado y por eso tiembla mi presente
No quiero arriesgar lo que ya se ha perdido
Pero quiero mezclarte, mezclarnos, conocerte
Me haces ruido, fuera y dentro
Y por eso pretendo que todo lo resuelva el tiempo

Siento que empecé algo que no voy a saber terminar
Siento que desde lejos no hay como traducir letras en magia
Siento que no puedo calmar mi sed con agua de mar
No quiero seguir perdida en mi nostalgia

Quiero saber cómo se siente tocarte
Pero tengo miedo de arriesgarme
No quiero lidiar con lágrimas futuras
Quiero disfrutar lo que pase
Sin culpas, sin ataduras

Me gustaría saber
Si tus manos pueden tocar más allá de mi piel
Si puedo encontrar esa conexión
Que hace lento al sol
Que no lo deja amanecer
Que apaga el tiempo
Lo vuelve dulce y perverso


Me gustaría saber
Si puedo confiar en tus labios
Si puedo perderme en tus brazos
Sin lastimarme, sin perder
Sin esconderme, sin huir

Tus palabras y las mías
Se envuelven en el tiempo
Sin saber si son, si serán
Pero decido creerles
Porque sin razón aparente
En esta noche que decidió amanecer
En medio de suspiros y café
Recuerdo tu voz y sin pretenderlo, te siento.

Aletargada...
Paola Pascazzi.

jueves, 23 de mayo de 2013

Sola

Alguien espabiló con sus letras una de mis tantas madrugadas en vela, dijo que buscaba sin esperar encontrar, sus palabras me atraparon en silencios y mi desacuerdo, se resumió a un par de lágrimas y un intento por asentir, “Creo que busco con afán de encontrar, con la esperanza de encontrar.”, fue la única explicación que pude hilvanar después de sentirme agraviada por su forma de explicar mi ser. Pero no era su voz poética lo que me hacía sentir tan ordinaria, era la ingenuidad que envolvía sus palabras, la ingenuidad que percibía de mí, como una niña pequeña que se ata a sus caprichos y va por la vida esperando que los demás hagan lo mismo. 
Quise decirle que tal vez parecía que mis búsquedas van a la nada y yo estoy al tanto de ello, sin embargo no es así, las búsquedas, las proezas, las batallas y los viajes, empiezan por pasión e intensidad que es lo que mueve mis pies, nunca sé dónde han comenzado ni dónde pararán, pero sé que merecen la pena, por cinco minutos, a veces, pero merecen el esfuerzo, las palabras, los besos, las caídas y los llantos, cada una de esas tormentosas aventuras se construyen cerca de mis manos para luego ser libres y explorar, arder o perecer, no las controlo, a veces las guío, siempre suceden al tiempo, al aire, la mayoría de las veces al sur, suceden y yo me consumo con ellas, esperando un aletargado destello, una mirada, un amanecer que me toque el alma, que me marque el cuerpo, que se deje suceder y seducir como se lo he permitido al cielo, al amor, a la sed, a la confianza, al sueño y al viento.
Una vez más, quizá parece que busco sabiendo que no encontraré y si eso resulta cierto, cuando una nueva búsqueda me seduce, no lo sé, no sé ni cómo ni cuándo ni qué voy a encontrar pero creo que eso no ha agotado mi fe, mi curiosidad, mi pasión por buscar.

martes, 12 de marzo de 2013

Después del amor, llega la calma.

Y te maté

Y, ¿De qué otra forma iba yo a explicar este desorden? Estaba viviendo tan tranquila e intensa como siempre cuando se cruzó por mi mirada, alto, flaco, desaliñado, nada especial, nada extraordinario. Pero se quedó ahí, como una astilla, como un verso, olvidado muy profundo, pero muy presente, ignoré que sentía algo, me mentí, le mentí, lo presioné para que huyera cual conejo y no me dejara amarle. Pero tan rápido como desapareció, se acercó, fuerte, fantástico y fugaz, reavivó lo que maté y ahí estaba otra vez, perdida, llorando, matando y muriendo, enamorada de él. Encontré valor entre lágrimas y sollozos para decir que le quería, pero tristemente y aunque lo duden mis ojos, no me quiso amar, no se quiso quedar y allá voy, allá iré, renovada en aires y ganas, aprendiendo a amar mis ojos, aprendiendo a conducir mis pies, dejando ir y entendiendo que ése amor que mata y muere, no está afuera, está en mis manos, en mi sonrisa, en mis caderas, está en las notas y el viento que me aturden y me hipnotizan, está en mis rizos, en mi cintura, está en mis letras y mi amargura, está en los amaneceres de colores, está en el sur, ése amor es parte de mí. Sola, aprendiendo a ser libre y feliz.

Vamos andando que es más divertido. 
Andiamo!
Se sorprendió de nuevo, en medio de la noche, atando emociones y haciendo preguntas, "No voltearé al pasado", se prometió en voz baja, antes de dejar, en medio de un suspiro, la intranquilidad de la noche, con una sonrisa se entregó a sus sueños.

Volviendo a las andadas, Paola Pascazzi. ;)