martes, 12 de marzo de 2013

Después del amor, llega la calma.

Y te maté

Y, ¿De qué otra forma iba yo a explicar este desorden? Estaba viviendo tan tranquila e intensa como siempre cuando se cruzó por mi mirada, alto, flaco, desaliñado, nada especial, nada extraordinario. Pero se quedó ahí, como una astilla, como un verso, olvidado muy profundo, pero muy presente, ignoré que sentía algo, me mentí, le mentí, lo presioné para que huyera cual conejo y no me dejara amarle. Pero tan rápido como desapareció, se acercó, fuerte, fantástico y fugaz, reavivó lo que maté y ahí estaba otra vez, perdida, llorando, matando y muriendo, enamorada de él. Encontré valor entre lágrimas y sollozos para decir que le quería, pero tristemente y aunque lo duden mis ojos, no me quiso amar, no se quiso quedar y allá voy, allá iré, renovada en aires y ganas, aprendiendo a amar mis ojos, aprendiendo a conducir mis pies, dejando ir y entendiendo que ése amor que mata y muere, no está afuera, está en mis manos, en mi sonrisa, en mis caderas, está en las notas y el viento que me aturden y me hipnotizan, está en mis rizos, en mi cintura, está en mis letras y mi amargura, está en los amaneceres de colores, está en el sur, ése amor es parte de mí. Sola, aprendiendo a ser libre y feliz.

Vamos andando que es más divertido. 
Andiamo!
Se sorprendió de nuevo, en medio de la noche, atando emociones y haciendo preguntas, "No voltearé al pasado", se prometió en voz baja, antes de dejar, en medio de un suspiro, la intranquilidad de la noche, con una sonrisa se entregó a sus sueños.

Volviendo a las andadas, Paola Pascazzi. ;)



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