viernes, 12 de marzo de 2010

Ya es marzo...

Decidieron (y digo decidieron porque a mi no me preguntaron) ordenar un poco la casa, las recámaras viejas, ésas que albergan cosas de hasta los años 60, me imagino que fue toda una aventura, pero como no estuve presente, no lo sé, pero entre tanto mi descubrimiento fue un poco más especial, una carta doblada y amarillenta entre unos discos de vinilo, francamente invendibles en las tiendas de antigüedades, en fin, la carta inundo mis pensamientos en las siguientes horas, escrita a maquina por ella, mi inspiración, una tía abuela de la que se avergonzaban en su época porque ser escritora no era "digno" para la familia, en perfecto italiano, sus palabras taladraron mis ideas, las renovaron y me hicieron creer otra vez, en esa pequeña niña que decía que quería escribir cada día de su vida, esa pequeña que se inventaba historias cuando la realidad no era suficiente; Le recordaba tan lejana, con sus consejos excéntricos y su manera tan propia de referirse a la gente, de niña hablaba mucho con ella, era mágico escucharle, me dejaba jugar con las ideas, darles otro color, siempre alentando a mi creatividad, ya de adolescente hablamos menos, me alejé un poco, me volví superficial, pero cuando cruzábamos palabras, ella veía más allá de la capa de niña popular que me puse desde los 15, veía mi interior y me hablaba como solía hacerlo con la niña de 8 años, me sabía profunda y por eso no dejaba de platicarme, con el tiempo, ya no hablábamos más, se volvió más introvertida, perdió la razón decía la familia, extremadamente talentosa, tenía el corazón en su lugar, era sabia, elocuente, amable, letrada, era inestable, excéntrica, volátil, y pudo tener un final mejor, una mejor vida también, pero la familia en la que le tocó nacer le succionó las entrañas, la felicidad y las ganas de vivir, murió vieja, pero insisto, su vida pudo ser mejor, de haber nacido en otra época y tal vez con otro apellido.
Ya es marzo, hace 3 años que se fue y hoy, no sé porque, el viento, el café, la tarde, este sábado, me suena, me sabe, me recuerda tanto a ella.
La hecho de menos.

Nostálgica...
Paola Pascazzi.

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