martes, 5 de octubre de 2010

Sin alarde de frío que me quemo...

Inmersa en la pálida realidad que parecía un intento de cambio
Me tropecé con la elegancia sombría e intensa de mi esencia
Y prometí no avergonzar al aire con mi intolerancia
Tampoco dejar que el cinismo me tome como su esclava
Pero sobre todo no dejar a un tirano vagar por mi inocencia
No dejar de ser simplemente por una mirada

Consumiendo el gélido aire como un elixir salvaje
Que me hace tropezar
Que me regresa a la realidad
Que me hiela el alma y la vuelve humana
Abre ventanas escondidas del tiempo

Tan real que espabilo
Sin pretender una conexión con el pasado
El futuro me promete verdad
Me conmueve el silencio
Pero la esperanza de una sonrisa cálida
Me transporta a el aire helado de mañana.

Ilusionada...

Paola Pascazzi

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