En el umbral del más maravilloso escape, vio la oportunidad de huir de las palabras que el viento le susurraba, pensó en que deprisa encontraría una forma de encarar los gestos y besos del pasado, para despedirse de la inestabilidad y del miedo que provocaban y el encanto engañoso que producían en ella, los viejos faunos, los viejos entes, ésos que parecían enseñarle pero que en realidad le envenenaban la fe con promesas y se alimentaban, poco a poco, de su belleza, su juventud, su vida.
Contemplando al universo conspirador, estaba segura que esta vez había un cambio reprimido, pero no fugaz, fugaz nunca más, había una opción evidente que le prometía un nuevo y energizante comienzo porque ya era momento de cambiar de historia, de ser y estar, sorprender con intensidad ciega y poderosa, porque el calor sofocante de esta tarde esconde una brisa ligera pero oportuna, se despereza, se deja enajenar y si así lo quiere el destino, se deja romper en mil pedazos, con la condición de que el letargo de su abrazo la recargue de energía, le de más vida y así, completamente seducida, se entrega al universo caluroso, expectante, conspirador y bello.
Espera al ritmo del viento.Contemplando al universo conspirador, estaba segura que esta vez había un cambio reprimido, pero no fugaz, fugaz nunca más, había una opción evidente que le prometía un nuevo y energizante comienzo porque ya era momento de cambiar de historia, de ser y estar, sorprender con intensidad ciega y poderosa, porque el calor sofocante de esta tarde esconde una brisa ligera pero oportuna, se despereza, se deja enajenar y si así lo quiere el destino, se deja romper en mil pedazos, con la condición de que el letargo de su abrazo la recargue de energía, le de más vida y así, completamente seducida, se entrega al universo caluroso, expectante, conspirador y bello.
Enamorada...
Paola Pascazzi
Paola Pascazzi

No hay comentarios:
Publicar un comentario