miércoles, 19 de mayo de 2010

Indignada

La amistad es un lazo invisible, estrecho pero tangible, a veces toma tiempo llegar a decir "Eres mi amigo", otras veces es más simple, rápido, innovador y maravilloso.
Mi personalidad hace posible que el proceso de la amistad sea más a prisa y eso me encanta, hablar con la gente y tener amigos con todas las ideologías, lenguas, regiones, colores, sabores y texturas.
Pero el día de hoy, me entristece y me hace sentir engañada, porque soy torpe y también ingenua, porque confío en lo que la gente dice, sobre todo, en lo que los amigos dicen, los dejo ser parte de mi vida, dejo que sus emociones me estremezcan y comparto cada una de sus penas, alegrías y detalles, dejo que sus vivencias me marquen y en este caso me lastimen, porque con afán de ayudar, me equivoco y no es la primera vez, que confío en una persona y le digo algo que creo que es importante, que de acuerdo a lo que me cuenta y lo mal que la esta pasando, creo que le ayudaría a aclararse, le ayudaría, porque me pide ayuda y si alguien hace eso yo no puedo dar la espalda, yo busco, busco entre lo más olvidado, o lo que no es tanto, porque cuando alguien necesita ayuda, me desvivo, me deshago, me enajeno y le ayudo, porque así soy, porque así vivo, porque si yo estuviera en una situación parecida, me gustaría que alguien hiciera lo mismo por mi, que si es importante que yo sepa algo y te hago sentir que necesito saberlo, que alguien me lo diga y no por miedo, por circunstancias infantiles e intrascendentes como chismes, se quede callado.
Pero el hecho que me lastima aún más, es la confidencia, la confianza en la que ciertos comentarios, para ayudar, se hacen, en ése matiz de empatía que se siente, no sería digno, ni justo, romper y decir en voz alta una confesión que se hizo en ésas circunstancias, mucho menos no al aludido, si no, a alguien más, para que llegué a la persona aludida con una máscara de cotilleo, murmuración, chisme y obviamente su enojo se ha estrellado contra mi ingenuidad y torpeza.
Cuando éstas cosas pasan, el ánimo de ayudar se calma, la gente suele volverse mala, yo ya no entiendo que sentir, lo único que sé es que me siento ultrajada, indignada, ya no les creo nada, ya no me importan, ya no son mis amigos, yo ayudo, pero si me lastimas, para mi, ya no existes.

La amistad también es frágil, la confianza se pierde en un día de lágrimas en mitad de la calle, llorando al teléfono en una estación de autobús, de camino a casa fumando los 20 cigarrillos que no te fumarías ni en un mes, la amistad claudica, la amistad se rinde, pero mis ganas de ayudar, mis ganas de seguir ayudando a lo que creo, a mis ideales, en el lugar que ya siento parte de mi, no se agotan, se transforman, evolucionan, encontraré la manera de seguir con la vida verde...

Paola Pascazzi.

1 comentario:

  1. Amistad... Gran palabra con la que la gente se mueve, un gran sonido para expresar una realidad inconsistente... la gente es egoista cruda y no aprende escuchar, dice que escucha pero solo sienten ruido, nadie escucha, todos opinan... que te lleva hoy dama de letras encantadoras a escribir tan profunda entrada pero a la vez cruda y desafiante? He ahi que no existen palabras en la vida al menos para mi para expresar gratitud contigo.

    Por que aunque todos oyen ruido, tu escuchas... aunque todos opinan tu comprendes.

    Besos dulces para ti bella dama. Buena entrada.
    Jack

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