martes, 25 de mayo de 2010

No se si disculparme o sentirme orgullosa...


Primero los colores
Luego los humanos
Así es como acostumbro a ver las cosas
o, al menos, así intento verlas.


El tiempo con todo y sonrisas, lágrimas, exaltación, un poco de calor y luna me dice palabras con tanta sabiduría que me hace sentir dócil, libre, me hace sentir que entiendo y que sentir no está mal.
Que no estoy errada al ser quien soy, con mi temperamento volátil, con mi enajenación repentina, con mi impulso de ayudar, con mi rareza, con todo lo que implica ser yo. Es complejo y a la vez simple, una hermosa contrariedad que me llena, me define, me genera conflictos, me da oportunidades, me hace aceptar y hasta amar, mis ojos transparentes, mi esencia decadente, mi ser, mi alma, mi locura, mi sensatez, mi voz.

Soy esto y a veces, no puedo llenar las expectativas que mi exterior genera, es extraño, querer complacer a todo el mundo es la situación e impulso más complicado al que me he enfrentado, para darme cuenta, en éste segundo, en medio de una canción, en mitad de un sentimiento triste y el recuerdo de los errores, que no puedo, que aunque me desespere, me enoje y me esfuerce aún más, no puedo complacer al mundo y relajo las ganas de pedir disculpas, porque muy dentro sé que no tengo porque pedirlas, no he hecho nada malo, simplemente me he equivocado, como muchos, como tantos, como siempre.

...

Paola Pascazzi.

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