martes, 28 de diciembre de 2010

Sin que se note...

Cuando despiertas en la madrugada, pensando que es media noche y te das cuenta que son las mismas 3:00 am que te han despertado los últimos 5 años, es difícil no pensar en el pasado, lo intensos que han sido ésos años, piensas en ello como en un viaje, largo, dramático y sofocante, en ésas emociones, situaciones, sueños y promesas que se repiten constantemente como si se tratara de enunciados sin sentido, que al final no son más que momentos asombrosos y llenos de vida.

Con la sensación de estar en pie sobre el umbral de lo que parece un comienzo, dejando atrás oscuros momentos, se siente un despertar a lo que representa el resto de mi vida, es la resolución de 5 años de errar por caminos y personas, como la conclusión de momentos difíciles llenos de actitudes adolescentes y el principio de una vida adulta, ya sin tantos complejos, sin ego, sin vanidad ni ambición, estoy aceptando al pasado como fue y respetando al presente como armoniza con mi realidad, aceptando con toda la humildad que conozco que he contado esta historia del "parte aguas" mil veces, algunas veces llena de razón y sentido, otras fingiendo que escribo, que siento y que estimo, pero siempre con la esperanza atada a los sueños, con el impulso de sentir los segundos en las yemas de mis dedos y perseguir el viejo sueño, que no siempre es el mismo, pero representa el mismo cielo.

Ésta vez es difícil reconocer el verdadero comienzo de los pasados porque las palabras parecen repetidas, insulsas, ya escritas, parece que ya he tarareado esta estrofa mil veces, que he escrito esto tanto en la arena como en la nieve, pero me desarma el sentido de las nuevas notas, de las cosas que asombran, parece que entre repeticiones, vuelvo a la normalidad y a la vez abro puertas a ésos horizontes que se veían ajenos, lejanos y pasajeros.

Contando la misma historia pero con una realidad diferente, en prosa para variar...

Paola Pascazzi.

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