Al llegar el sol
Ya no escuchó su voz
Al rozar su piel
Ya no encontró su ser
Cuando el reloj la volvió a la realidad
Ya no sintió el atardecer
Estaban intactos sobre el hielo
Cada emoción, cada suspiro, cada luna
Cada palabra y cada lágrima
El tiempo se burló de ella
Le enseñó lo maravilloso que fue
Cada segundo vivido valió la pena
La espera, la demora, la desdicha y la deshonra
Fue hermoso, fue abrumador
Fueron las emociones más intensas y tangibles
Fue la lluvia de un jueves por la tarde
Fue el frío de un domingo cosumido en una taza de café
El recuerdo de un beso navegando en el barco de mis sueños
La sensación de enamorarse perdidamente cada día
El encuentro con el pasado
Viajes entrañables
Amaneceres
Uno más
Y siente que ganó una vida
Aunque haya perdido el impulso que provocaba su ausencia
Sus pasos la condenaron a vivir con las provocadoras consecuencias
De seducir a la vida
Sonríe y aguarda
Su encuentro con la siguiente madrugada
Al tren de su propia existencia se descubrió atada...
¡Se acabó y que venga el siguiente!
¡Feliz!
Paola Pascazzi.
viernes, 31 de diciembre de 2010
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