domingo, 21 de febrero de 2010

No hay café...

Mientras amanecía y mi subconciente aún no despertaba, imaginé el futuro, imaginé que llegaba allá, a donde muero por llegar, contigo, también sin ti, era perfecto porque no importaba la companía, estaba dichosa de sentir todo aquello, tanta libertad, tanta inspiración,quiero estar ahi, aunque se que todavía queda un largo camino, creo que disfrutaré el recorrido, ir de a poco, ayuda a asimilar mejor los cambios, a estar satisfecho con uno mismo y a sonreír sincera y feliz.
Cuando la mañana entró por la ventana, ya había despertado, la brisa fría me hacía sentir energizada, me subí al mundo, al día, un domingo cualquiera, caminé al futuro, en mis sueños y en mi realidad.
Una mañana sin café es igual a mal humor y caos,pero esta vez, la utilicé para realizar una divertida expedición en busca de mi bebida matutina, encontré un buen orgánico y regresé a casa, la mañana estaba completa, sin desesperación, sin malas vibras, sin mal humor.

Después de una deliciosa taza de café, el día mejoró,¡aún más!.

Sincera siempre
Paola Pascazzi.

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