Ni sus gritos, ni sus ojos
a las tres de la mañana todo suena monótono
ideas brillantes me taladran la cabeza
su mala actitud me enajena y me recuerda
lo que he perdido en mitad de complacerle
No hay manera de quererle
No he hecho nada
ni para su mal trato
ni que justifique mis malos ratos
Las ideas brillantes se convierten en violentas
salvajes realidades que ocurren en mi mente
ése personaje, el protagonista
Me saca de quicio, me enferma
Sangre, profusa y abundante
su color carmín envuelve la habitación
Ha humedecido sus cabellos
sus gruesos y enredados cabellos
se desvanecen en mitad del salón
en mis más salvajes fantasías
se retuerce torturado
de a poco muere
Suplica, llora
Ya no le quedan fuerzas
ni para tratarme como a un enemigo
sus ganas de hacerme sentir inferior
entre su sangre se han desvanecido
Venganza
murmura mi ser envuelto en la fantasía
el sueño vuelto pesadilla
para reclamarle
para gritarle
para decirle que no es justo
que me ha hecho daño
y que no pienso tolerarlo
Recobro la compostura
la paciencia
mi absurda tolerancia
estoy de vuelta
frente a él
con una sonrisa falsa que anhela gritar
le ignoro
hago otras cosas
la vida continúa
aunque la suya
en mis sueños es una eterna tortura.
Soportando a gente intolerable!
Paola Pascazzi.
jueves, 25 de febrero de 2010
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